Un romano rico que viviera en la ciudad tenía una gran casa, llamada domus. A la gente romana le gustaba la intimidad, así que había muy pocas ventanas hacia el exterior de la casa. En cambio, había un gran recibidor o atrio, que tenía un tragaluz para dar a las habitaciones luz y aire. Había un estanque bajo el tragaluz(el plavium), que recogía la lluvia.
La gente rica disfrutaba de una vida de lujo. Pasaban mucho tiempo en el comedor, tendidos en el triclinio, mientras los esclavos llenaban las mesas con una excelente selección de alimentos exóticos.

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